miércoles, 29 de octubre de 2025

 

Batalla de las Termópilas (480 a.C.)


En agosto o septiembre de 480 a.C., bajo los calurosos “portales calientes”, una coalición de polis griegas (lideradas por Esparta en tierra y Atenas en el mar) intentó frenar la invasión del inmenso ejército de Jerjes I de Persia. Esta campaña persa fue respuesta a su derrota en Maratón (490 a.C.), por lo que Jerjes reunió decenas de miles de soldados (quizá unos 250.000, aunque Heródoto habló de millones) para conquistar Grecia. Ante esta amenaza, el estratega ateniense Temístocles propuso bloquear a los persas en el estrecho paso de las Termópilas, mientras la flota aliada haría lo propio en Artemisio. El sitio se preparó en verano de 480 a.C., con unos 7.000 hoplitas aliados marchando al norte para cerrarlo (principalmente espartanos, tespios, tebanos, corintios y otros contingentes) frente a la masa persa comandada por Jerjes y sus generales (Mar­doni­o, Hidarnes, etc.)

Bandos y líderes principales

  • Griegos aliados: Unos 7.000 hoplitas (formados en falange) provenientes de varias ciudades: Esparta, Tespias, Arcadia, Lócrida, Tebas, Corinto, Trecina, Fliunta y otros. Dirigía la fuerza terrestre el rey espartano Leónidas I, ayudado por sus subordinados Demófilo de Tespias y Leontíades de Fliunta. Además había contingentes aliados (por ejemplo 700 tespios bajo el mando del  propio Demófilo y 400 tebanos).

  • Persas aqueménidas: El invasor era el gran rey Jerjes I, al mando personal de un ejército masivo (quizá 200.000–300.000 hombres, aunque las cifras antiguas varían mucho). Entre sus comandantes se contaban Mardonio, el sátrapa Hidarnes y Artapanos, entre otros. Buscaban abrirse paso por Grecia Central, conquistando Beocia y Atenas tras Termópilas.

Desarrollo de la batalla

Los aliados ocuparon el “portal cálido” durante tres días de combate. En un desfiladero de solo 10–30 metros de ancho, la falange griega detuvo el avance persa a tiros de flecha y cargas de hoplitas. Los persas, pese a su superioridad numérica, sufrieron graves bajas repetidamente. Al sexto día, un pastor traidor llamado Efialtes mostró a los persas un sendero de montaña que bordea la posición griega por la retaguardia. Al enterarse de esta amenaza, Leónidas ordenó retirada del grueso del ejército aliado y quedó con sus 300 espartanos para cubrirla. Junto a ellos resistieron voluntariamente otros 700 tespios y 400 tebanos (además de unos pocos centenares de refuerzos), todos los cuales lucharon hasta la muerte. El esfuerzo de estos grupos fue heroico pero agotador: una vez finalizada la lucha, la flota griega en Artemisio recibió la noticia de la derrota en tierra.

Desenlace y consecuencias inmediatas

Al final, los persas vencieron y ocuparon las Termópilas, aunque la victoria fue finalmente pírrica. Conquistaron Beocia y avanzaron hacia Atenas, pero a costa de enormes bajas. Murieron todos los 300 espartanos de Leónidas y la mayoría de sus aliados (entre 1.000 y 4.000 griegos en total según Heródoto, y los persas perdieron decenas de miles de hombres (quizá 20.000–24.000 según estimaciones modernas. El sacrificio griego no fue en vano: el objetivo táctico de retrasar al invasor se cumplió. Su meta era “retrasar al enemigo y ganar tiempo”, lo que resultó vital para las posteriores victorias en Salamina y Platea. En efecto, pocas semanas después los griegos derrotarían a la flota persa en Salamina (septiembre 480 a.C.) y al ejército de tierra en Platea (479 a.C.), asegurando la liberación de Grecia.

Impacto en la historia de Grecia

Aunque fue una derrota táctica, Termópilas tuvo un impacto estratégico y moral duradero. Al obligar a los persas a pelear en terreno difícil, la resistencia griega retrasó la invasión, permitiendo que Atenas y otras ciudades evacuaran y reorganizaran sus fuerzas. Esto contribuyó directamente a las victorias siguientes (Salamina y Platea). Además, la gesta reforzó la colaboración temporal entre polis habitualmente enemigas, sirviendo de fundamento a la alianza helénica contra Persia. En el largo plazo, la batalla elevó la moral de la Hélade: la idea de que “un puñado de griegos” había frenado al gigante persa fomentó el orgullo y la confianza militar en Grecia durante la guerra médica.

Influencia en el pensamiento militar y político moderno

La gesta de Termópilas ha dejado huella en la teoría y simbolismo militar contemporáneos. Se estudia como caso de defensa en inferioridad numérica: la falange espartana en un terreno estrecho aún con escasos hombres detuvo temporalmente a un ejército vasto. Esto inspira conceptos de “última línea de defensa” o “esfuerzo sacrificial” en doctrina militar. Además, la frase atribuida a Leónidas, “Μολὼν λαβέ” (Molón labé, “Ven y tómalas”), se ha vuelto un lema vivo. Según Plutarco, Leónidas la pronunció desafiando al persa que pedía entregar las armas.

Para la tradición occidental Termópilas representa la entrega desinteresada, el espíritu de sacrificio y el ideal de libertad frente a la tiranía, un paradigma que se celebra tanto en culturas populares como en el discurso político.

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