POESÍA ÉPICA
(PAU GRIEGO 2026)
1. DEFINICIÓN.
Se entiende
por poesía épica a un tipo de poesía narrativa que canta las
hazañas de unos héroes pertenecientes a un pasado más o menos legendario. El
comportamiento glorioso de estos héroes acaba convirtiéndose en modelo de
virtudes varoniles, como el valor, la fidelidad, la nobleza o la entrega. Esta
poesía era cantada por los aedos de forma objetiva, pues el aedo actúa
como simple narrador de unos hechos ajenos a él y en los que para nada
interviene. En la cultura griega, la épica tuvo una primera etapa oral a
la que siguió otra en la que aparece la escritura. De esta forma, el aedo pasa
a crear sus propios poemas a partir
de una serie de temas y motivos legados por la tradición oral. A esta última
etapa pertenece Homero.
2. HOMERO Y LA TRADICIÓN ORAL.
Existe una seria controversia acerca de la existencia de Homero. Algunos estudiosos de la literatura
griega piensan que Homero no existió, otros cuentan que Homero era un poeta de origen
jonio que vivió en el siglo
VIII a.C.,
en un momento en que los griegos descubren la escritura alfabética (de origen
fenicio) después de la caída de la civilización micénica debida a la invasión
doria. Homero es autor de los dos primeros
testimonios de la literatura griega: la Iliada
y la Odisea. Homero intentó
condensar en estos dos grandes poemas todo un bagaje de leyendas, mitos y
héroes que los aedos habían cantado durante siglos. Podemos suponer que el
propio Homero ejerció de aedo, el primer
aedo que dio forma escrita a los poemas que narraba oralmente. Con Homero, la
épica griega se convierte en un género de poesía culta y su autor, en maestro indiscutible del género, modelo para
griegos y romanos.
La obra de
Homero, por lo tanto, se alimenta de una tradición oral que podemos ver
reflejada, por ejemplo, en los hechos que trata (la Guerra de Troya), acaecidos durante la época micénica. Estos hechos
debían ser conocidos por el
público que los oía, pues Homero da por supuestas muchas cosas en sus poemas,
como la identidad de los personajes. Así mismo, el propio personaje del aedo
aparece retratado en sus poemas, al cual se lo describe mientras canta
acompañado de un instrumento musical de cuatro cuerdas, la forminge.
3. CARACTERÍSTICAS DE LA LENGUA
HOMÉRICA.
La lengua homérica posee numerosas peculiaridades estilísticas, entre las que podríamos destacar las siguientes:
Lengua artificial. Homero utiliza un lenguaje lleno de arcaísmos, constituido a partir del dialecto jonio pero con elementos de otros dialectos como el eolio o el arcado-chipriota. Esto está relacionado con la tradición oral que mantuvo rasgos de una lengua utilizada en otro tiempo y en lugares diferentes.
Lenguaje formulario. Homero utiliza en sus poemas un conjunto de frases hechas y expresiones fijas que se repiten continuamente y en lugares muy precisos. La mayoría de las veces son epítetos que describen a personajes e, incluso, a objetos. Este lenguaje es característico de la tradición oral, pues combinando estos elementos fijos los aedos eran capaces de componer y memorizar poemas de miles de versos.
Las comparaciones. Consiste en comparar personajes y las acciones de esos personajes con otros seres y situaciones recurrentes.
Los catálogos. Sobre todo en la Iliada, aparecen largas enumeraciones de guerreros y de pueblos que participan en los combates.
El estilo directo y los discursos. Otra característica propia de la tradición oral es tratar de reproducir en boca de los personajes lo que éstos dicen. Muchas veces, aparecen discursos, cercanos al monólogo, con diversos fines: arengar, aconsejar, protestar, etc.
Las digresiones. Muchas veces Homero nos presenta otros relatos que se alejan de la acción principal que está describiendo en ese momento.
Escenas típicas. Son escenas que se repiten siempre en los mismos contextos y sin apenas variación. Sobre todo, en las escenas de combate.
4.
LA ILIADA.
La Iliada
consta de 24 cantos y más de 15 mil versos escritos en hexámetros dactílicos.
El poema narra la cólera del héroe griego Aquiles, que tras discutir con el rey
Agamenón por la esclava Briseida, se retira del combate. Briseida le había
correspondido a Aquiles como botín de guerra y Agamenón, general en jefe de los
griegos, se la robó después de perder a una de sus propias esclavas, Criseida,
reclamada por su padre Crises, sacerdote de Apolo, divinidad que había mandado
una peste sobre el ejército griego. Aquiles sólo volverá
al combate tras sufrir los griegos
numerosas pérdidas y después de morir su amigo y servidor Patroclo a manos de
Héctor, el principal héroe troyano. Tras su regreso, Aquiles mata a Héctor,
exigiendo a su padre Príamo, rey de
Troya, un elevado rescate por su cadáver.
La acción tiene
lugar en el último de los diez años que duró la Guerra de Troya y casi toda la
obra transcurre en el campo de batalla o en el campamento griego.
Los principales personajes son guerreros
y los motivos de la acción son casi siempre militares.
La Iliada hay
que situarla en un determinado contexto político-social: iba dirigida a una
aristocracia guerrera, un público dado a la guerra, que sintiera y se hubiera
ejercitado en el manejo de las armas.
Sólo un público así se hubiera
sentido especialmente sensible ante la repetición de lances guerreros y luchas
cuerpo a cuerpo que a un profano le hubieran resultado aburridas.
5. LA ODISEA.
La Odisea se compone de 24 cantos y más de 12 mil versos, también hexámetros dactílicos. El poema recoge tres núcleos temáticos:
§ El retorno del héroe Odiseo (Ulises) de la Guerra de Troya a su patria Ítaca a través de un largo periplo (marino) que duró diez años.
§ El intento de su hijo Telémaco por encontrarlo.
§ La
matanza de los pretendientes que aspiraban al trono de Ítaca y a la mano de
Penélope, esposa de Odisea.
Además, se
alude también a algunos episodios de la Guerra de Troya no recogidos en la
Iliada, como el del caballo de Troya, el regreso de los soldados griegos a su
patria o el asesinato de Agamenón.
6. DIOSES Y HÉROES EN
HOMERO.
Los
principales protagonistas de los poemas homéricos son los dioses y los héroes,
que representan, respectivamente, el mundo divino y el humano.
§ LOS DIOSES.
En Homero, se asemejan a los hombres por su aspecto físico, sus pasiones, sus
vicios y sus virtudes (antropomórficos). Sólo se diferencian por su
inmortalidad y por ser superiores a los hombres en fuerza, belleza o
inteligencia. Llevan una vida feliz y despreocupada en el Olimpo, y la propia
Guerra de Troya, en la que a veces intervienen, es para ellos algo sin importancia. Por encima de los
dioses existe un poder absoluto, que escapa a su control: el Destino o Moira.
Éste se entiende como un cierto orden de los acontecimientos, que puede
ser conocido mediante oráculos y predicciones de adivinos (como
Tiresias), pero que nadie puede alterar, ni siquiera los propios dioses. Los
dioses homéricos, que vienen a ser encarnación de las fuerzas de la naturaleza, actúan colectivamente como
garantes del destino y, por lo tanto, del equilibrio del mundo. Por eso
castigan las transgresiones de ese orden protagonizadas por los hombres.
§ LOS HÉROES. El mundo de los hombres está representado en los poemas homéricos por los héroes, seres que cuentan entre sus antepasados con algún dios. Los héroes son personajes que suelen estar dotados de una gran fuerza (Aquiles, Ayax), belleza (Paris) o inteligencia (Odiseo) superior a la de un hombre convencional, pero inferior a la de un dios. Asimismo tampoco son inmortales. La épica de Homero presenta a unos héroes humanizados: sufren y mueren como los hombres y encarnan virtudes como el patriotismo, la amistad, la fidelidad o la hospitalidad. En su actuación, el héroe homérico se ve sometido a un doble condicionante: el Destino y la intervención divina. Contra el Destino nada puede hacerse, pues es inexorable. Respecto a la intervención divina, es habitual ver a los dioses intervenir en las acciones humanas, por ejemplo, dando o quitando fuerzas a un guerrero en pleno combate.
Para intentar tener a los dioses de su lado, los hombres tratan de comunicarse con los dioses a través de diversas acciones: las plegarias, los sacrificios y las libaciones a los dioses son numerosos en los dos poemas homéricos. Los héroes recuerdan insistentemente a los dioses, en cuyos altares realizan sacrificios, generalmente cruentos, en los que se pide favores a la divinidad. Los héroes se dirigen personalmente a la divinidad. La figura del sacerdote es poco frecuente. También a veces, el héroe que comete alguna acción indigna atribuye su decisión última a los dioses. Sin embargo, hay también ocasiones en que el héroe debe decidir él solo y buscar una salida por sí mismo. Esto lleva a plantear el concepto de la libertad de actuación en el héroe homérico. En realidad, aunque los dioses intervienen en la vida de los héroes, es éste quien decide en última instancia si actúa o no, por lo que le queda un cierto margen de libertad.
7. LA MUERTE Y EL MÁS ALLÁ EN
HOMERO.
La muerte en
los poemas homéricos está estrechamente ligada con el concepto de destino. En
el campo de batalla, los héroes son conscientes en todo momento de que su
suerte en el combate está ligada a la fatalidad de la muerte. Incluso los dioses no pueden
hacer nada para evitar el destino de algunos héroes, destino que ya conocen a modo de muertes
anunciadas.
Por otro lado,
el hombre homérico tiene una idea muy pobre de la vida de ultratumba. Cree que
sólo su sombra pasará al reino de los muertos. Por eso reduce su máximo bien a los goces de este mundo y, por
encima de todo, en dejar una gran fama de las propias hazañas. Aquí reside
fundamentalmente su idea de pervivencia tras la muerte. Esta mentalidad
corresponde a la sociedad aristocrática que describen los poemas.
8. LA JUSTICIA EN HOMERO.
En los poemas homéricos, la justicia aparece unas veces personificada en
Zeus y otras como un hecho común. El la Iliada, por ejemplo, Zeus
aparece como responsable de la justicia entre los hombres. Zeus es un dios
relacionado con las acciones justas e injustas, es un garante de los juramentos
y protector de los huéspedes. Por otro lado, en la Odisea, se plantea el tema
de la desmesura (νØριç)
de los pretendientes, donde nos encontramos con la justicia divina como un
hecho común que hace pensar en cierto carácter moralizante. Sin embargo, en
líneas generales, se puede decir que los dioses homéricos no tienen nada que
ver con la moral, y su comportamiento está lejos de tener en cuenta otra cosa
que sus deseos personales. Para los dioses como para los reyes, la ley es
reflejo de su voluntad. En sus orígenes, la
palabra griega utilizada para justicia (ðιη)
significaba “costumbre”, “comportamiento”.
9. LA MUJER EN
HOMERO.
El papel de la
mujer en los poemas homéricos está relegado al de esposa, madre, nodriza, criada
o esclava. Las cualidades de estas mujeres se equiparan muchas veces a las de
diosas, como Afrodita, que simboliza el ideal de la belleza, o Atenea, que
simboliza la mujer laboriosa en sus
tareas diarias. La mujer no posee un papel activo en la sociedad guerrera que
describe Homero, sin embargo muchas de ellas manifiestan una grandeza de alma (tal es el caso de
Penélope, Nausica o Helena), grandeza que en épocas posteriores el hombre
griego creerá totalmente imposible en una mujer. Incluso las esclavas son
tratadas con suma dignidad por héroes como
Agamenón y Aquiles.
Autora: Pilar Berberana Huerta
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