jueves, 13 de mayo de 2010

¿LOS ROMANOS IBAN AL COLE?

La educación en la antigüedad tenía como objetivo enseñar las virtudes, costumbres y valores que eran necesarios para el mantenimiento de las tradiciones. Hasta los siete años era la madre la encargada de la educación de los hijos. Ella es la maestra en casa, hace un papel de suma importancia, no se limita sólo a dar a luz al hijo, sino que luego continúa su obra cuidándolo física y moralmente. Por eso su influencia en el hijo será importante durante toda la vida de éste. A partir de los siete años era el padre quien tomaba la responsabilidad de la educación de los hijos. Un padre enseñaba a su hijo a leer, escribir, usar las armas y cultivar la tierra, a la vez que le impartía los fundamentos de las buenas maneras, la religión, la moral y el conocimiento de la ley. Por su parte, la niña sigue bajo la dirección y el cuidado de su madre, que la instruye en el telar y en las labores domésticas. No todo el mundo tenía las mismas posibilidades, los hijos de los esclavos no podían ir a la escuela, sólo los hijos de familias ricas o normales.

La enseñanza primaria.
Podía recibirse en casa, con profesores particulares, pero la mayoría de los niños acudían a la escuela del litterator. La jornada solía durar seis horas, y un día festivo cada ocho días.Para impartir las clases, el maestro necesitaba muy poco material, para los niños unos bancos como asientos y unas tabillas de madera con cera en su interior que servían de cuaderno para escribir con ayuda de unos punzones. Para el maestro, una silla con respaldo y una fusta para castigar a los alumnos poco aplicados. Los niños acudían a las clases acompañados de un esclavo, llamado pedagogo, que cuidaba de su seguridad, les llevaba el material escolar y les inculcaba buen comportamiento.

La enseñanza secundaria.
Impartida por el grammaticus, acogía a niños y niñas desde los once o doce años hasta los dieciséis o diecisiete. Se centraba en el estudio de la teoría gramatical, lectura de autores clásicos griegos y latinos y comentario de los textos leídos. A partir del comentario del texto se enseñaba a los niños geografía, mitología, métrica, física. En la formación, la lengua y la cultura griega constituían una parte esencial.

La enseñanza superior.
Finalizada la enseñanza del grammaticus, jóvenes de entre 17 y 18 años se centraba en el estudio de la teoría y práctica de la composición y pronunciación de un discurso. Era un ámbito fundamental en la educación de los futuros gobernantes del imperio. Después de una serie de ejercicios preparatorios, el alumno se ejercitaba en la declamación, en la que se distinguían dos géneros:
Suasoriae: Discursos sobre temas históricos. Eran monólogos en los que personajes famosos de la historia valoran el pro y el contra antes de tomar una decisión.
Controversiae: Discusiones entre dos escolares que defendían puntos de vista contrarios sobre temas judiciales muy variados.

Diferencias con la educación actual.
Actualmente hasta los 16 años todas las personas tienen una enseñanza obligatoria. En Roma la enseñanza no era obligatoria y los hijos de los esclavos no podían asistir. A partir de los 16 años todos tenemos el derecho de continuar sus estudios. En Roma sólo los niños podían continuar la educación secundaria, y sólo unos pocos accedían a los estudios superiores.
En la actualidad todo el que no puede pagarse unos estudios recibe becas y ayuda del estado. En la antigua Roma los hijos de familias pobres no podían ir al colegio porque tenía que pagarle al maestro una vez al mes.

Autora: Sara Moreno Díaz.

jueves, 6 de mayo de 2010

LA ESCLAVITUD EN ROMA


La presencia, aumento y disminución de la esclavitud es, en cierto modo, un índice del cenit y la decadencia del imperio romano. Bastante generalizada en los pueblos de la antigüedad, no fue puesta en tela de juicio sino tardíamente; incluso en los siglo IV y V, defendieron su existencia algunas primeras figuras de la iglesia como San Jerónimo o San Juan Crisóstomo.

El esclavo (servus), frente al hombre libre, estaba, por norma positiva, no natural , privado de la libertad y destinado a servir de modo permanente. Considerado como res (cosa), no era sujeto de derecho y no tenia ius commercii ni ius conubii. Podía hacer negocios, pero sus adquisiciones pertenecían al señor (dominus).De sus delitos privados, respondía el señor. Su matrimonio (contuvernium) no se sancionaba legalmente, aunque se reconocían los vínculos de sangre a que da lugar.
Sus hijos (vernae) eran también propiedad del señor. Este podía permitir al esclavo tener en disfrute y administración un peculium, que le posibilitaba comprar su libertad. Si podía tener actividad religiosa. Su nombre hacia simplemente relación a su origen étnico o a alguna característica personal .

En la primera época de Roma, existían poco esclavos y con una función distinta de la que tendrán con posterioridad: fueron un elemento más bajo la amplia protesta del paterfamilias en cambio, durante la republica aumento tanto su número que, al parecer, en un momento dado, suponían más de la mitad de la población de Roma. El periodo de las grandes guerras, con la extensión del imperio y el desarrollo del capitalismo romano, convirtió al esclavo en el instrumento esencial del trabajo que, por otra parte, dejaron de ejercer los hombres libres, sobre todo pudientes. Por ello, sus condiciones empeoraron en términos generales: Es en esta época cuando se produjo la rebelión encabezada por Espartaco.
Pero, en general, no era bien visto el amo que actuaba con crueldad gratuita con el esclavo, y podía llegar a ser desterrado. Por otro lado, desde la época del emperador Adriano se privo al amo del derecho de vida y muerte sobre el esclavo y se concedió a este un matrimonio de rango legal. El emperador Constantino considero un homicidio el matar a un esclavo. En el bajo imperio el número de esclavos fue decreciendo.

El dueño o el estado podían establecer la extinción de la esclavitud. En el primer caso, el acto de liberar al esclavo recibía el nombre de manumissio, y podían llevarse a cabo, principalmente, de las siguientes formas: ante un magistrado, y siguiendo un ritual en el que se declaraba la libertad del esclavo al tocarle con una varita (vindicta); por inscripción del esclavo en las listas del censo y por declaración testamentaria.


Los esclavos de ciudad solían tener familia y una gran autonomía. Podían lograr la libertad de diferentes formas:
· Con su propia muerte - bastante irónico - cuando lo liberaban para que tuviera un entierro de hombre libre.
· Con la muerte de su amo, en cuyo testamento solían liberar a sus esclavos como muestra de generosidad. Cuando eran liberados de este modo, se les dejaba alguna propiedad o dinero.
· Comprando su libertad, ya que después de haber pasado años de intermediario de su amo en los negocios, podían ganar un peculio.
· Por declaración ante un magistrado. Amo y esclavo defendían su libertad ante un magistrado. Si era aceptada, se le ponía un bastón en la cabeza como señal de su libertad
Muchos emancipados permanecían en sus casas haciendo las mismas labores, aunque con mayor dignidad.

Los esclavos eran propiedad absoluta de su dueño. Carecían de personalidad jurídica, de propiedad y hasta de familia propia, porque su matrimonio, aún conseguido con el permiso del amo, se consideraba un simple concubinato, y los hijos eran propiedad del amo. Los esclavos domésticos eran recibidos con una ceremonia, y se les purificaba echándole agua sobre su cabeza.
Ayudaban al amo a ponerse la toga, pues era una labor de gran complicación. Eran los encargados de recibir a los invitados, recogerles la toga y los zapatos y ofrecerles un baño caliente o un lavado de pies.
Los más guapos y de mejores modales servían la comida vestidos de colores vivos, que contrastaban con sus cabelleras, con las que a veces sus amos se secaban. Los más agraciados servían el vino y cortaban los manjares mientras que los que limpiaban los platos y recogían las mesas iban peor vestidos. A cada invitado se le adjudicaba un esclavo servus ad pedes que permanecía a sus pies. Los que nacían como esclavos y eran educados, formaban una clase privilegiada entre la servidumbre. No se les permitía entrar a representaciones teatrales. A los esclavos se les adjudicaban las tareas de acuerdo a su nivel cultural.
A los esclavos se les podía poner un collar con una placa en la que se leería tenemene fucia et revo cameadomnum et viventium in aracallisti, traducido como "detenedme si escapo y devolvedme a mi dueño".
El precio de un esclavo nos llega a través de Catón, y sabemos que era de promedio unos mil quinientos denarios, precio que subió a lo largo del siglo II a. C. hasta alcanzar los veinticuatro mil sestercios.
Algunos esclavos tenían la consideración de hombres libres, bien por la humanidad de sus amos o por el trabajo intelectual que desarrollaban. Esto pasó con los esclavos procedentes de la Antigua Grecia, que en cierto modo el amo consideraba de mayor educación que la suya. Estos eran los que servían como secretarios, administradores o educadores. En el siglo III se redujeron las masas de esclavos y estos empezaron a valorarse casi como hombre libres. El emperador Diocleciano era hijo de un esclavo que había comprado su libertad.

Los libertos fueron a partir del siglo VI según el emperador Justiniano I ciudadanos sin distinción alguna, procedentes de la esclavitud. Si no conservaban los lazos de fidelidad a sus casas eran llamados libertos ingratos. Ejercían mayoritariamente la labor de comerciantes o artesanos, y en menor medida de maestros romanos (ludi magister), gramáticos (encargados de la enseñanza secundaria), banqueros o médicos, que no tenían la remuneración.

La economía romana, como su sociedad, dependían del trabajo de esclavos, que eran fundamentales en los latifundios, minas e industrias. Esta economía aumentó a partir del siglo II gracias a las victorias de Julio César, que puso en subasta a aproximadamente un millón de esclavos durante la Guerra de las Galias (58-51 a. C.) En Delos, llegaron a subastarse hasta diez mil esclavos en un solo dia.



Autor: Edgar Macías Gil (1º bachillerato).















lunes, 3 de mayo de 2010

COQUETERÍA FEMENINA Y METROSEXUALIDAD



Las romanas y también los romanos se preocuparon muchísimo por su aspecto físico, al que dedicaban mucho tiempo. Hoy día se habla de la metrosexualidad como un invento "muy moderno" pero es algo que la sociedad de la Antigua Roma tenía muy asumido.

Perfumes
Quemaban esencias aromáticas para ambientar la casa o las estancias y las ropas. Los aceites consistían en una base líquida (aceite de almendras, de oliva, de lino, de grasa animal…) Para perfumar el cuerpo y el cabello. También utilizaban otras bases como el talco que se aplicaban con plumas de cisne. Las esencias más utilizadas eran las siguientes:
-Flores: rosa, lirio, nardo, narciso, azucena.
-Frutas: almendras amargas, romero, laurel, tomillo, lavanda.
-Especias: azafrán, canela, orégano, menta, cardamomo.
-Resinas: incienso, mirra, ámbar, resina de ciprés.
Los ungüentarios eran los recipientes de alabastro, cerámica, piedra, metal o vidrio donde se guardaban los perfumes en cualquiera de sus formas. Las señoras que se perfumaban llenaban la boca de sus esclavas de perfume y esta lo pulverizaba sobre su ama.


Maquillaje
En general se utilizaba poco maquillaje aunque con el paso del tiempo se fue generalizando solo en las clases más altas. Una característica peculiar era el gusto de las mujeres griegas por la “ceja única”, las teñían de negro fuera cual fuere su color de cabello y las pintaban unidas justo por encima de la nariz. En general eran un pueblo con buenas costumbres de limpieza e higiene, se lavaban los dientes, se bañaban continuamente y las mujeres cuidaban el estado de su piel. Las mujeres romanas consideraban bello que las cejas estuvieran unidas sobre su nariz, para conseguir tal efecto utilizan una mezcla de huevos de hormiga machacados con moscas secas, también lo utilizaban como máscara de pestañas. El vello del cuerpo lo llevaban rasurado totalmente. Había varios métodos para quitar el vello. Por ejemplo, se utilizaba una especie de cataplasma llamada dropax, compuesta de varias ceras resinosas; también se empleaban las pinzas (forcipes aduncae), pero era un procedimiento muy doloroso. Algunos hombres también se depilaban todo el cuerpo.


Popea (esposa de Nerón) en todos sus viajes se hacía seguir por un rebaño de trescientas burras, que cada mañana eran ordeñadas y así podía llenar su bañera de plata para su hidratante baño matutino. Ella inventó la mascarilla, que hacía con una mezcla de pasta y leche de burra denominada tectorium, que aplicaba antes de acostarse y se la dejaba puesta durante toda la noche. Para las arrugas utilizaban una mascarilla compuesta de arroz y harina de haba.


Las cremas también se vendían en pequeños vasos de cerámica, pomos de cristal o pequeños recipientes de alabastro. El maquillaje para el rostro se mezclaba en pequeños platillos, utilizando a veces la lanolina de la lana de oveja sin desengrasar. La piel se llevaba blanca (como signo de apasionamiento) , utilizando para ello una mezcla a base de yeso, harina de habas, tiza y albayalde (carbonato clásico de plomo), al final los resultados que se obtenían eran los contrarios, ya que esta mezcla oscurecía el rostro, también con el fin del blanqueamiento ingerían gran cantidad de cominos.

El carmín para los labios se obtenía del ocre procedente de un tipo de liquen denominado ficus, o bien de moluscos. El perfilador de ojos se conseguía a partir del hollín o de un polvo hecho de antimonio: este último también se utilizaba para engrosar las cejas para la sombra de ojos era imprescindible la ceniza, también utilizaban el khöl, maquillándolos en negro y azul. Las cejas se perfilaban sin alargarlas y se depilaban con pinzas y los labios y pómulos se coloreaban en tonos rojos vivos, para conseguir unos dientes blancos nada mejor que el vinagre.


Como dentífrico utilizaban orines, y los más cotizados eran los de Hispania, se envasaban en ánforas, se precintaban y se distribuían por el Imperio. El espejo era una necesidad básica. Se hacían de láminas de metal muy bruñidas y a menudo tenían el reverso profusamente decorado.

Utilizaban mascarillas de belleza. Contra las manchas, añadían hinojo a la mirra perfumada (cinco escrúpulos de hinojo por nueve de mirra) y un puñado de pétalos secos de rosa, e incienso macho junto con sal gema. Se vierte encima jugo de cebada: que el incienso y la sal pesen tanto como las rosas.

Contra las arrugas: “Hervir el astrágalo de una ternera blanca durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta que se vuelva gelatina y después, se aplica con un paño”.

Para alisar la piel, a base de nabo silvestre y harina de yero (planta leguminosa parecida a la lenteja), cebada trigo y altramuz.

Para aclarar la piel de la cara: con raíces de melón secado al aire, hervidas en agua y machacadas, y aplicadas como una cataplasma. El maquillaje se vendía en forma de polvo y antes de usarse debía diluirse con lanolina (aceite) en pequeños platos.

También los labios y las mejillas se pintaban de rojo, con pigmentos que se obtenía de ciertas plantas y moluscos. Los ojos se delineaban de negro y las cejas las usaban muy marcadas. Los párpados los sombreaban de color azul.


Peinados y barba en los hombres
Las mujeres acomodadas invertían mucho tiempo y dinero en su arreglo personal. Usaban peines de todo tipo de materiales (bronce, marfil, hueso, carey, oro) con los que se peinaban de raya en medio para diario y con peinados elaborados, con trenzas y chongos, en ocasiones especiales. Muchas mujeres rizaban su cabello con el calmistrum, un tubo de metal que ponían sobre carbones calientes, y luego se fijaban el peinado con ungüentos. En el cabello se usaban listones, peinetas y otros adornos.

Inicialmente al igual que con la vestimenta los estilos de peinado no diferían entre hombre y mujeres, posteriormente cerca del siglo VI a C los hombre comenzaron a llevar el cabello corto. El peinado de la mujer fue variando durante todo la civilización, partiendo del uso del cabello suelto y ondulado (mediante planchas calientes) con una raya la medo hasta la elaboración de complejos peinados en el periodo helenistico, que se adornaban con horquillas, diademas, cintas y joyas. El color rubio era el preferido pero con el tiempo, popularizaron otras tonalidades utilizando polvos de distintos colores que se eliminaban sencillamente con los lavados.


El Tonsor (peluquero de caballeros, barbero) afeitaba, depilaba, cuidaba las uñas y teñía el pelo, su trabajo pertenecía a las artes mecánicas y la mayoría de ellos trabajaban en la calle (salvo los de las clases pudientes). Las cuchillas que utilizaban eran de hierro, y aunque estas se afilaban de aquella manera siempre eran mejor que hacérselo cada uno en su casa, por eso siempre acudían a este profesional, además, la peluquería era un lugar social estupendo para enterarse de todos los cotilleos y noticias.

El hombre llevaba las piernas depiladas. A principios del siglo I lo más frecuente era llevar el rostro afeitado por completo. Hasta el siglo II el peinado más extendido era raparse o llevar el pelo muy corto, echándolo hacia delante, con más o menos estilo, se llevaba muy rasurada la barba (era obligatorio).

La moda de la barba se importó de la Grecia oriental y fue promovida por Adriano, su cara tenía un desagradable tono azulado, porque se le notaban mucho los capilares, además según algunos historiadores por causa de una enfermedad que le afectó la cara, otros que por causas de una gran cicatriz en el rostro.

Los hombres estaban muy preocupados por su imagen, se cuidaban mucho. Julio César estaba muy preocupado por su calvicie, tanto que al ser rechazado varias veces por el jefe Galo Vercingétorix (uno de sus grandes "amores"), mandó ejecutarlo y cortarle su larga y rubia cabellera, con la que se hizo una peluca. En Roma se daba mucha importancia a la cabellera, pues la calvicie, incluso entre los hombres, se consideraba un deshonor y hasta en época tardía las damas no conocían o les estaba vedado el uso del sombrero. El tocado tenía suma importancia pues asumía el papel de elemento esencial que caracterizaba a una persona y reflejaba su situación y gusto a la hora de presentarse ante los demás.

El peinado de la época lo ponían de moda los emperadores, en cada etapa de su vida cambiaban de estilo, y hacían imprimir las monedas con su nuevo look, a través de estas la gente conocía la moda del momento.


Con el paso del tiempo la moda impulsó verdaderos refinamientos y caprichos en el peinado de las mujeres y ciertas damas dedicaban bastante tiempo al cuidado de su peinado, que confiaban a los esclavos peinadores o "ornatrix". Las mujeres romanas, como las griegas, llevaban el cabello largo y lo sujetaban con cintas y trenzas. Evolucionan los peinados según épocas y clases sociales.


Las jóvenes, antes de casarse, se peinaban de forma sencilla, recogiendo el cabello en un moño sobre la nuca con trenzas o cola de caballo. Las mujeres casadas, en principio, llevaban un peinado característico, las sex crines, seis trenzas; peinado que también llevaban las vestales, sacerdotisas muy importantes en la vida social y religiosa romana. A lo largo del imperio, los peinados fueron complicándose siguiendo unos modelos: sujetaban todos los cabellos con cintas sobre la nuca, llevaban varios pisos formando un peinado alto, disponían los cabellos en semicírculo con tirabuzones alrededor... Todos estos peinados necesitaban postizos, agujas comatoriae, redecillas y las manos de esclavas expertas. También era habitual el uso de pelucas rubias y de tintes para aclarar el color de los cabellos.

La profesional de la belleza femenina se llama Ornatrix era una mezcla de peluquera, esteticien y asesora de imagen cuya finalidad fundamental era embellecer a las matronas romanas. En lo que respecta a las funciones de peluquería lavaban el pelo a las clientas, hacían eliminar las canas más visibles arrancándolas con pinzas y eran expertas en la confección de recogidos, elemento fundamental para diferenciar a simple vista a una dama y a una prostituta (ellas lo llevaban suelto). Estas profesionales también fabricaban pelucas que se llamaban capillamentum, con pelo importado de la India o que cortaban a las esclavas, también pintaban las zonas calvas de la cabeza.

El color rubio causaba sensación entre ambos sexos y para conseguirlo se echaban polvo de oro. En el siglo VI a. C. los romanos adoptaron de los griegos la costumbre de teñirse el pelo color amarillo rojizo, consiguiendo este color con jabón caustico (espuma caustica o bátava) a base de sebo y cenizas. Por ejemplo el peinado republicano es extremadamente simple: los cabellos, separados en dos bandas simétricas, se juntan en un pesado moño sobre la nuca, mientras que muy pronto aparecerán los complicados rizos de la época flavia, con los que se mezcla una cinta de púrpura: la vitta. A veces los escultores que modelaban un retrato de mujer creaban verdaderas pelucas de mármol utilizando un mármol especial, más blando y trabajado aparte, para la cabellera, que luego se superponía al retrato y se cambiaba según la ocasión y la moda, igual que una peluca. El peinado no variaba únicamente de acuerdo con la moda, sino también según los rasgos del rostro, pues rostro alargado requería cabellos divididos sobre la frente que enmarcaran delicadamente las mejillas, mientras que el peinado más adecuado para una cara redonda era “un nudo ligero sobre la coronilla, y las orejas descubiertas” una especie de moño. Luego, en el período imperial, se produjo una verdadera invasión de los postizos (las pelucas), utilizados por gran cantidad de mujeres permitiendo mayor variedad en los tocados. Además tuvo mucha aceptación en Roma la moda de teñirse los cabellos.

Durante el primer período imperial, a las damas romanas les gustaba teñírselos de color rojo o ponerse postizos hechos con cabellos cobrizos de las mujeres bárbaras; no faltaban las pinturas negras y de color ceniza mientras que estaban absolutamente prohibidos el amarillo o el azul pues se reservaban a las cortesanas. Los peinados se adornaron con diademas, alfileres, peinetas de carey y de hueso, cin­tas, incluso a veces se introducían frasquitos de veneno y perfumes que iban disimulados entre los cabellos y que podían ser utilizados en un momento determinado. En la época imperial avanzada se puso de moda una diadema adornada o entretejida con perlas.

Joyas y accesorios

La joyería tiene una gran importancia en el mundo romano, en todas sus épocas, los llamados ornamenta o productos de embellecimiento personal, peines, agujas de pelo, pendientes, anillos, collares, recipientes para el perfume y todo hecho de bronce, marfil, hueso, cerámica, etc. Se usan por todas las clases sociales romanas.

Usaban para las joyas el oro, la plata, la pasta vítrea, piedras preciosas, perlas, etc. Los anillos se fabricaban de bronce y de pasta vítrea, los collares y brazaletes de oro y pata vítrea. Los collares de oro usaban cuentas de granates, variscitas, esmeraldas, amatistas o perlas. Los anillos de oro se acompañaban de piedras preciosas de cornalina calcedonia, crisolita, azabache, ágatas o pasta vítrea y otras gemas.

En la antigua Roma también se encontraba la sortija de compromiso que fue un aro de hierro, que en la antigua tradición romana se entregaba como símbolo del ciclo de la vida y de la eternidad y constituía una promesa pública de que el contrato matrimonial entre un hombre y una mujer sería respetado en el transcurso del tiempo. El diseño es mítico religioso, así como de suerte. Son los creadores del anillo-sello. Las joyas más preciadas eran las perlas. Símbolos usados en las joyas: Cupido, aves y escenas mitológicas.

Los niños romanos usaban al cuello un dije (colgante) en forma de concha marina, la cual abandonaban en el momento de vestir la Toga Patricia o Viril, símbolo de la edad adulta. Los hombres usaban anillos de sellos, bastones, mientras, que las mujeres se adornaban el cabello con horquillas y joyas.

Y algunos accesorios del traje eran la aguja, el anillo, el bastón, el brazalete, el collar, la latiglavia, fibula… Además algunas de las joyas que más solían utilizar: Los romanos distinguían dos tipos de collares, "monilia" o collares y "catellae" o cadenas, con perlas y pedrería, que bajaban hasta la cintura Los collares largos en forma de cadena se llevaban con 2 o 3 vueltas al cuello y pendiente de ellos iba la bula, que contenía un amuleto para preservar de las enfermedades, mal de ojo, etc. Las cadenas pendientes del cuello descendían sobre el pecho hasta la cintura, parecido al prendido etrusco.

Laticlavia, adorno que llevaban en la túnica los senadores y otros magistrados romanos y consistía en una tira de púrpura bastante ancha, asegurada en todo alrededor del huelo de la túnica y si la tira era estrecha se llamaba "angusticlavia" y era uno de los distintivos de los caballeros.

Fíbula, hebilla: Un corchete o botón de que servían los antiguos para abrocharse o asegurarse la clámide, el paludamento, la cintura o el ceñidor, la túnica, la palla o otra parte del vestido. Camafeos: miniaturas talladas en piedra se usaban como broches o medallones.

Eran muy comunes las cadenas y pulseras finas. Se dice que los brazaletes con forma de serpiente daban una larga vida a su portador. Las horquillas se hacían con marfil y oro y se llevaban en el pelo o la ropa.


Otros accesorios
Los romanos tenían una especie de guantes de color púrpura llamados ephatis, los cuales eran propios de los militares, mientras los sombreros, aunque los romanos solían salir a la calle con la cabeza descubierta, que les obligaba a ir bien peinados y muchos solo se la cubrían con la toga, usaron dos clases de sombreros, no solo la gente de pueblo que estaba más expuesta al intemperie sino también las personas distinguidas, que eran los siguientes: Pilleus y Petasus más un capuchón.

Autora: Grimanesa Sosa Tacoronte ( 1º bachillerato)

BIBLIOGRAFIA


http://enciclopedia.us.es.antigua/ roma
http://muchosobreroma.bloqspot.com/
http://www.content4reprint.com/
libro latín 1 almadraba.

¿QUÉ COMÍAN LOS ROMANOS?

La gastronomía romana empieza a transformarse desde finales del siglo II a.C., en que los comensales dejan los taburetes y se tumban en los triclinios, apoyados sobre su brazo izquierdo. Habían tres tipos de comidas: el ientaculum, era el desayuno consistía en pan untado en ajo, sal o algún otro condimento como los huevos, queso, leche, miel, frutos secos, uvas y muchas mas frutas. El pradium era el almuerzo se comían las sobras de la cena del día anterior fría o recalentada. La cenae era la cena era la mas importante comenzaba sobre las cuatro o las cinco de la tarde, y en las familias nobles duraba muchas horas. En los primeros tiempos de la República, la cena era bastante simple: se tomaba el pulmentum, papilla de harina de trigo, y los demás alimentos que hemos mencionado.
Sólo se comía carne en los días festivos y los animales los sacrificados a los dioses.Los entrantes principales eran pescados de las más variadas clases salmonetes, anguilas, lenguados, aves -tordos, tórtolas, perdices, lirones, y carne de cordero, cabrito, cerdo o jabalí.

El postre eran frutos secos y repostería. Después comenzaba la sobremesa durante la cual se bebía en abundancia aunque se bebía también durante la cena.

Algunos productos esenciales de la alimentación romana
En Roma existían una serie de productos básicos, como el pan, el vino, la miel, y otros, como el garo o la sal, fundamentales en la elaboración de platos y manjares del arte culinario. El pan era un alimento de ricos. El pueblo tomaba el puls o pulmentum especie de pasta compuesta esencialmente de agua y harina. Si se diluía con mucha agua era un excelente refresco.
Los romanos conocían la levadura ("fermentum"), y en el primer siglo después de Cristo su pan era fermentado; sin embargo, también existía un pan no fermentado, "panis azymus", y un pan ligeramente fermentado, "panis acrozymus".
El vino se prohibía a las mujeres que sólo podían tomar un vino de pasas, se servía mezclado con agua fría o caliente o con miel o mulsum. La cerveza era la bebida de los pobres y se tomaba caliente.
La miel reemplazaba al azúcar, por aquel entonces desconocida. La preferida fue la miel virgen de tomillo sin ahumar. La alimentación romana exigía un gran consumo de sal.
También una de las comidas más importante es el pescado, los mariscos, ostras y moluscos marinos.
El banquete
El banquete no sólo ha sido un rito placentero sino que también ha servido para reforzar la solidaridad de los de los hombres en momentos cruciales de la vida como los sacrificios a los dioses, bodas, entierros etc.
En algunos banquetes como el simposio constaba de dos partes una era la comida y otra la bebida, los invitados se descalzaban y eran coronados de guirnaldas de flores, se pronunciaban discursos, etc.



Autora: Angela Fajardo Delgado (1º bachillerato)


Bibliografía


http://www.verdemente.com/Articulos/Cocina/cocinaroma.htm.
http://atenea-nike.com/pagina_95.html.

jueves, 22 de abril de 2010

LA MUERTE EN ROMA


El culto a los muertos.
En Roma al igual que en muchas otras culturas daban gran importancia al culto de los difuntos de sus familiares. A sus antepasados se les denominaban manes; los romanos creían que si los honraban debidamente, les darían bienestar a sus hogares. Por este motivo, cuando una persona romana moría, se organizaba un funeral con mucho cuidado, en el cual se practicaba una serie para asegurarse de que el alma hiciese un viaje seguro desde el mundo de los vivos al de los muertos y se les rendía culto manteniendo vivo el fuego del hogar.

Ritual funerario.
El ritual funerario se iniciaba cuando uno de los familiares más cercanos besaba al moribundo para recoger su último suspiro y le cerraba los ojos. Entonces le llamaba por su nombre en voz alta. Después lavaban el cadáver con agua caliente, se le perfumaba, se le vestía con sus mejores vestidos, se le colocaba sobre el lectus funebris y se le exponía en el atrio de la casa. La tarea de prepararlos la llevaban las mujeres o los empleados de la funeraria. También era una práctica habitual en Roma colocar en la boca de difunto una moneda para Caronte. Durante la exposición del cadáver, se encendían lámparas a su alrededor y coronas de flores. Las mujeres daban muestras de dolor mediante lamentos, arrancándose el pelo, golpeándose el pecho y rasgándose los vestidos.





El entierro.
Tras el acto de exposición del difunto, comenzaba el entierro con la formación del cortejo fúnebre, que en el caso de las familias ilustres se hacía de día; por otra parte en el caso de los niños y los pobres solía hacerse de noche y muy poco tiempo después del fallecimiento. En el cortejo, el cadáver iba en el ataúd descubierto y tras él los familiares y las mujeres con el cabello suelto y lamentándose algunos de ellos se tapaban el rostro con máscaras de cera que tenían la forma de la cara de los antepasados, de esta manera los manes también estaban presente en el entierro.

Tipos de enterramientos.
El enterramiento podía ser mediante incinerado o inhumado. Si el cuerpo era incinerado, las cenizas se guardaban en unas urnas que se colocaban en los columbarios, pequeños nichos en forma de nido de paloma, ave que simbolizaba siempre la paz. De esta manera, las cenizas reposaban en un nido de paz. Los cuerpos sin incinerar o la urna con las cenizas del muerto podían ser enterrados en grandes panteones o humildes tumbas, según la riqueza de los familiares. Los cementerios de los romanos solían estar a las afueras de la ciudad, juntos a los caminos y vías principales, frecuentemente adornados con jardines y con una gran variedad de plantas con una simbología para cada difunto. Las tumbas estaban dotadas de elementos para poder celebrar banquetes funerarios con los que sus seres queridos honraban al difunto y era una costumbre decorarlas con guirnaldas de flores y poner ofrendas de vino y comida delante de ellas. Además se solían escribir epitafios en ellas.




Supersticiones.
Una vez enterrados, los difuntos seguían siendo recordados. Cada año, durante el mes de febrero, el mes de las purificaciones, se realizaban fiestas funerarias y se visitaban los sepulcros, donde se ponían alimentos, bebidas, flores y otros obsequios. Además solían preparar un banquete dejando un sitio libre con alimentos, en recuerdo del último familiar muerto. Así tenían felices a los manes y estaban seguros de que no saldrían de sus tumbas ocasionando infortunios en la economía del hogar ni en la salud de los familiares supervivientes.

Esto era debido a que creían en la existencia de unos espíritus que eran malvados llamados los lemures, espectros que podían dañar y atormentar a los vivos. Para apartarlos del hogar el padre de la familia hacía un ritual a medianoche en el mes de mayo los días 9, 11 y 13. Tras este ritual estaban tranquilos sabiendo que los lemures se habían ido de la casa y habían vuelto al mundo de los muertos.

El mundo de los muertos.
Los romanos también creían que las almas de los muertos realizaban un viaje a regiones subterráneas, llamadas infierno, Averno o Hades. Este mundo estaba gobernado por el dios Plutón, también conocido como Orco. El encargado de conducir las almas al Averno era el dios Mercurio. Para llegar a él, las almas tenían que atravesar la laguna Estigia en una balsa conducida por Caronte, el cual previo pago de un peaje, las transportaba a la orilla por ello se le colocaba la moneda en la boca.



AUTORA: Gillian Macías González (1º bachillerato)


Bibliografía.

La muerte y sus ritos- Macías Cristóbal, Cultura Clásica I ESO segundo ciclo, editorial Mc Graw Hill.

La muerte y sus ritos- Latín I bachillerato, editorial Edebé.

Culto a los muertos - http://www.culturaclasica.com/cultura/creencias.htm

El mundo funerario romano - http://www.tarraconensis.com/ritosfunerarios/EL%20MUNDO%20FUNERARIO%20ROMANO.htm

martes, 20 de abril de 2010

SEXUALIDAD EN LA ROMA ANTIGUA


La sociedad romana, regida por unas normas de conducta y ética determinadas, era muy promiscua y liberal, donde las relaciones sexuales fuera de la pareja eran consideradas totalmente normales y donde, para los ciudadanos libres, existía una gran libertad sexual. Roma seguía estando reprimida sexualmente en el matrimonio, pero la mujer tenía vida social, participaba en cenas y conversaciones
En el matrimonio en esa época no había muchos espacios para el romanticismo de pareja ya que, los romanos no ligaban, sino fornicaban. En Roma se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo. La edad núbil de la mujer era los doce años y la del hombre los diecisiete. La unión matrimonial, sólo heterosexual, era un mero trámite burocrático.
Un ciudadano podía mantener relaciones sexuales fácilmente con su esposa en casa, con un hombre en los baños, con una prostituta en un burdel, o con un esclavo, y sólo ser criticado si no era capaz de mantener cada cosa en su lugar. La moral de la sexualidad romana giraba alrededor de la idea del control.
Existía una gran promiscuidad fuera del matrimonio. Ser esposa, tenía más que ver con el status social que con el placer, y las costumbres dictaban que el hombre casado podía mantener tantas relaciones sexuales como quisiera. Durante la República, Cicerón declaró sin que nadie se opusiera que no había nada ilegal en el caso de un hombre que lleva a otro al campo con la intención de disfrutar de placeres eróticos.

En Roma, se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo. Un beso en público de un matrimonio resultaba algo indecente pero nadie exigía a las mujeres casadas que no recibiesen visitas libremente, aunque debían mantener una serie de códigos morales y sociales determinados. El ciudadano romano recurre al sexo y a la lujuria para la realización personal, tanto masculina como femenina, puesto que la obtención de placer era el valor dominante al que se sometía todo lo demás. El adulterio y el divorcio preconizado por Ovidio en “El arte de amar” eran aceptados y practicados numerosas veces en la sociedad romana.
-La homosexualidad no era condenada, se tienen múltiples referencias sobre las relaciones homosexuales mantenidas por muchos emperadores. Estas relaciones mantenían unas reglas muy precisas, en la pareja homosexual, siempre existía un amo y un sometido, siendo estos últimos generalmente jóvenes de clase social inferior o esclavos .Los ciudadanos con más poder y más esclavos podían destinar una parte de estos para el sexo, independientemente de la edad que tuvieran y de su sexo. La esclavitud es uno de los motivos de la libertad sexual atribuida al mundo romano.
La homosexualidad es un tema del que presumiblemente no existía tabú alguno en la antigua Roma. Los hombres de la eterna urbe que eran ambiguos, gustadores tanto de un sexo como del otro, siempre y cuando atisbaran alguna promesa de placer inminente en lugar alguno. La falta de pudor al defecar en letrinas públicas, sentados unos al lado de otro y en conversación o al bañarse cada día en las cotidianas termas de turno, nos hacen pensar en una sociedad sin demasiados tabúes, donde el placer era entretenimiento y no pecado.
En la homosexualidad femenina la sociedad romana era muy machista y rechaza cualquier actividad de la mujer fuera del papel de esposa y madre. Por lo que debió existir en secreto.






En el siglo VI d.C. el Imperio Romano proscribió la homosexualidad. Esto se debió en gran parte a la influencia de la Cristiandad. El Cristianismo se volvió la religión de moda, del mismo modo las religiones que animaban la prostitución masculina y femenina también fueron prohibidas en el imperio. Según el cristianismo la única razón válida para el sexo era la procreación, cualquier otro tipo de sexualidad que llevara al deseo eran vistas como influencias malignas.
-En la antigua Roma existía un amplio desarrollo de la prostitución. Catón el Viejo dice que "es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres".
Las prostitutas eran educadas para la conversación y el placer, debían llevar vestimentas diferentes, teñirse el cabello o llevar pelucas amarillas y eran inscritas en un registro. En el año 1 d.C. el registro contaba con 32.000 prostitutas inscritas.
Las prostitutas que estaban registradas en las listas públicas eran conocidas como: Meretrices Prostibulae: ejercían su profesión donde podían, librándose del impuesto.
Ambulatarae: recibían ese nombre por trabajar en la calle o en el circo.
Lupae: trabajaban en los bosques cercanos a la ciudad.
Bustuariae: en los cementerios.
Las prostitutas de más alta categoría eran conocidas como Delicatae y tenían entre sus clientes a senadores, negociantes o generales. Generalmente la mayoría de las prostitutas se podían encontrar en burdeles llamados lupanares, establecimientos que contaban con licencia municipal. También se encontraban prostitutas cerca de los circos y anfiteatros o aquellos lugares donde el sexo era un complemento de la actividad principal: tabernas, baños o posadas.
La mayoría de lupanares de Roma se encontraban en el Esquilino y el Circo Máximo, los más elegantes eran situados en la cuarta región. Los lupanares generalmente eran identificados en la calle con un gran falo que era iluminado por la noche, generalmente eran decorados con murales alusivos al sexo y en las puertas de las habitaciones era habitual encontrar una lista de precios y servicios. Existen referencias de algunos prostíbulos que eran frecuentados por las mujeres de las clases sociales más elevadas que acudían para mantener relaciones sexuales con chicos jóvenes.


Tabúes
Pese a este aparente desenfreno, Roma también cultivaba sus tabúes como el sexo pasivo en las relaciones homosexuales. El otro tabú (en teoría, porque en la práctica la regla se saltaba) era el sexo oral. Entre los romanos existía el concepto de boca pura. La boca era símbolo de responsabilidad y deber social, la felación era vista como algo sucio. Para un hombre, era una infamia, e incluso para la mujer siempre que no fuera esclava o prostituta.
La virginidad era para las mujeres como un tesoro, y la pérdida de ésta era como sellar una muerte lenta.
Sólo contaba el orgasmo masculino: procurar placer era un acto de sumisión sexual, para el hombre, algo impensable en esa época. En cuanto al cunnilungus, era tal vez la desgracia mayor, porque, como dijimos antes, era inconcebible pensar que el hombre romano se rebajara al punto de querer procurar placer a una mujer.
Las infidelidades y el adulterio pasaron a ser prácticas sexuales comunes y cotidianas, hasta tal punto que los divorcios se consideraban como un trámite más dentro de la vida diaria en Roma.


Autora: Karen López Bolaños (1º bachillerato)


Bibliografía:

-http://www.sexualidad.es/index.php/Sexualidad_en_los_Griegos_y_Romanos
-http://moramorao.wordpress.com/2010/04/08/sexo-a-lo-romano-y-griego-pero-es-mal-sonante/
-http://www.imperioromano.com/156/la-sexualidad-en-roma.html
-Historia de la vida privada. Taurus








lunes, 19 de abril de 2010

VESTIMENTA Y CALZADO MASCULINO EN LA ANTIGUA ROMA




La vestimenta más habitual en Roma era la toga tanto para hombres como para mujeres. Había diferencias de color y de ornamento según las edades, rangos y funciones; pero la forma de la vestimenta era igual para todos.

Había varios tipos de vestimenta:


La indumenta o ropa interior: al principio se utilizaba una especie de faja llamada subligar o cinctus fabricada de lana, que envolvía la cintura y el vientre. Más adelante fueron apareciendo otras modas apartes de estas como: una especie de camiseta llamada subucula y una camisa llamada camisia ambas sin mangas. Estas estaban fabricadas de lino aunque la camisa también podía ser de lana, según su uso y época.

La paenula: era un manto con una abertura que se asemejaba a un poncho por sus características, la cual podría tener capucha o no. Esta consistía en dos piezas rectangulares con una simple abertura en el centro para pasar la cabeza. Habitualmente la llevaban los ricos cuando salían de viaje o hacia frio. Se podía poner sobre la túnica o toga. Ya pasados los siglos llego a ser la vestimenta característica de pobres y esclavos.

La túnica: era una prenda de entrecasa y para salir a la calle tenía que estar cubierta por la toga. También era otro elemento de vestir de bastante importancia en el romano. Esta consistía en dos piezas rectangulares de tela de lana que se cosían dejando aberturas para la cabeza y los brazos. Llegaba más abajo de las rodillas y se ceñía con un cinturón. A esta se le podía añadir la clámide que se usaba para el frio, la cual podían sujetar con un broche o un nudo amarrado al cuello. La túnica los jóvenes tenían que llevarla blanca.

La toga: Esta prenda en un principio la vestían hombres y mujeres pero esta luego pasó a ser exclusiva para hombres. La toga era la prenda que distinguía a los romanos de los demás, la cual se convirtió no solo en una vestimenta más si no que también se convirtió en un símbolo nacional. Tenía una forma elíptica y medía unos 5.60 metros de largo por 2 de ancho. Esta al principio era llevaba por la mitad de los muslos, luego pasó a llevarse por la zona de las rodillas y más tarde pasó a la forma más conocida: por los tobillos, y después de esto no se ha vuelto ha modificar.



Tipos de Toga:

· Toga de corte fino: medía unos 6.50 metros de largo por 8.5 de anchura. La parte que caía sobre el pecho era llamada sinus la cual se cuidaba mucho.

· Toga Exigua: Estas togas eran utilizadas en los primeros períodos y su manera de vestir era simple y útil.

· Toga Virilis/Pura: Era la toga que todo ciudadano romano comenzaba a utilizar posteriormente de cumplir la mayoría de edad. Esta era blanca sin adornos ni color.

· Toga Praetexta: Esta toga la utilizaban los candidatos a una oficina pública, sacerdotes, magistrados, niños y niñas de familias pobres y las jóvenes hasta que se casaban. Esta toga la llevaban los jóvenes cuando alcanzaban la mayoría de edad. Eran tratadas con tiza para darle un color blanco que resalte. Estos colores le daban el significado a las purezas de sus intenciones.

· Toga Pulla: Estaba hecha de lana negra por lo que se utilizaba para ir de luto. Con ella se quería comunicar que el portador estaba sufriendo por la perdida de un familiar. Esta toga no la utilizaban las familias patricias.

· Toga Picta: Al principio esta toga solo la vestían los generales en los desfiles triunfales pero luego fue adoptada por algunos emperadores en eventos públicos o discursos. Esta iba adornada con hilo de oro y distintos ornamento y era conocida como purpurea.

· Toga Purpura: Esta toga data de mucha antigüedad. Principalmente era llevada por los reyes y los cónsules en las ceremonias más solemnes y más tarde paso a ser llevaba por los emperadores.

· Toga parda: Esta era llevada por los ciudadanos pobres, artesanos y en el luto privado.



El calzado masculino.



El calzado tanto de hombre como de mujeres era el mismo, se diferenciaban en el color y el grosor de la piel.

Había varios tipos de calzados cada uno con diferentes características:
El calceus: era de piel, cerrado y atado con correas. Este calzado lo solían llevar los ciudadanos romanos cuando salían de casa con la toga y también los senadores.

La solea o sandalium: estaba formada por tirillas de cuero que pasaban entre los dedos pulgar e índice para adaptarse, después de rodear el talón. Este calzado era informal por lo cual no se lo podían poner cuando llevaban la toga si no solo cuando llevaban la túnica.

Los socci o zuecos: Podrían ser de diversos materiales como: madera, esparto, papiro o piel. Este calzado solo se utilizaba para andar por casa.

*La ropa romana y el calzado han cambiado a lo largo del tiempo más la ropa que el calzado el cual es muy semejante, en estas fotos se ve la diferencia antiguamente y actualmente:











Autora: Jennifer Fleitas Moreno ( 1º bachillerato)







Bibliografía
*http://2000porcorreo.wikispaces.com/Vestimenta+masculina
*http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/latin/esl143ca6.php
*Libro: Latín I, Editorial Almadraba

VESTIMENTA FEMENINA ROMANA







Los vestidos romanos eran muy sencillos y no tan variados como en la actualidad; se trataba de grandes trozos de tela que, tal como salían del telar o la tintorería, se adaptaban al cuerpo con diferentes agujas y cinturones.
· Las telas más utilizadas eran la lana en invierno y el lino en verano.

- La lana la hilaban habitualmente en casa de las mujeres, en algunos casos las esclavas, aunque también se podían confeccionar los tejidos en taller especializados.
- El uso del lino estaba muy entendido por su textura y su figura.
- También se conocía la seda, importada de Oriente.

· Los patrones solían ser muy sencillos y adaptados al tipo de vestido: rectangulares, semicirculares o cuadrados.
· Los colores de las telas dependían del uso que se daba al vestido y también del gusto y las posibilidades económicas del usuario. Los pobres preferían telas de color terroso y más bien oscuro, para que no se notara tanto la suciedad; la gente con dinero utilizaba lino de colores claros o era teñidos de colores vivos en las tintorerías.


Principales Vestidos

Las mujeres romanas llevaban larga y holgada túnica, la stola que tenía muchos pliegues y que para las nobles matronas se adornaba con franjas o ricos bordados, y sobre ella la palla, que se parecía a la toga viril. Cubrían su cabeza con la misma palla o con una cofia que se llamaba mitra o con un velo (ricinum) o una capucha.

· La toga era el vestido oficial de un ciudadano romano: no podían llevarla ni extranjeros ni quién hubiera perdido el derecho de ciudadanía. S trataba de una gran pieza de lana de forma y tamaño no definido del todo, aunque se ha llegado a establecer que podría tener forma elíptica y medir hasta 4,60 metros de ancho por 2,75 de alto. La colocación de sus pliegues era muy dificultosa y normalmente un esclavo se especializaba en ello. Según sus ornamentos, la toga se llamaba de diferente manera: praetexta, pura, candida…

· La stola era una variedad de túnica, que la mujer empezaba a vestir inmediatamente después del matrimonio. Esta se ponía por sobre otra túnica, la subucula o túnica interior, de seda o lino ya que eran materiales livianos y quedarían mucho más confortables luego con la stola arriba. Tener una túnica interior era muy conveniente en los días fríos ya que la stola era un vestido liviano y poco abrigado. La túnica interior generalmente era de una sola pieza y con mangas, lo que otorgaba mayor comodidad. Las stolas podían ser de seda, lino o algodón. Aunque las de seda eran las preferidas en las clases altas. Sus colores iban del blanco crema -el color natural de la lana- al gris, el rojo y el purpura. Colores obtenidos con diferentes tinturas naturales. Se distinguía y valoraba a las mujeres con muchos hijos. Cuando estas tenían más de tres hijos podían vestir la stola matrona que les otorgaba orgullo y prestigio en la sociedad. Era normal adornarla con un patagium. Este era una especie de cinturón que se ponía sobre la stola. No muy ajustado y podía estar teñido de purpura, una tintura bastante costosa y -símbolo de riqueza- o estar bordado con hilo de oro y otros arreglos. Era considerado muy elegante y el usarlo le daba prestigio social a la mujer que inmediatamente la distinguía como una persona adinerada o de buen pasar.

· La Palla era utilizado por las matronas. Era un manto cuadrado, o rectangular pero de poca extensión horizontal. Este manto indicaba prestigio dentro de la familia y como tantas otras prendas era un indicador de status instantáneo. La mujer que lo utilizara quedaba inmediatamente señalada como una matrona. Iba de la cabeza hasta los pies, ya que generalmente se utilizaba enganchado al pelo formando un velo trasero. El ricinium no tuvo una vida muy larga, comparado con otras prendas. Rápidamente fue reemplazado por la palla. La palla también era un velo pero más práctico. Generalmente se podía utilizar como bufanda, como chal o como capucha. Era de gran popularidad entre las mujeres.Cubrirse la cabeza estando en el exterior de las casas no era por motivos religiosos como podemos ver hoy en las comunidades musulmanas donde se obliga a las mujeres a cubrir su cuerpo. Las romanas usaban estas "capuchas" por una cuestión social.

· Era considerado de buen gusto y apropiado para una mujer de clase alta cubrirse.El supparrum era más que nada una capa que iba desde los hombros a los pies. Se enganchaba de la subucula y su característica era que lograba cubrir los brazos de la mujer envolviéndola en un manto de seda, que era muy popular entre las mujeres adineradas. Las mujeres plebeyas solían combinarla con una capucha dándoles una prenda más utilitaria.


Ropa Interior de la Mujer Romana





En lo que se refiere a ropa interior encontramos varias referencias. Las mujeres para levantar el busto solían utilizar el ascia pectoralis. Una especie de corpiño que ayudaba a darle mayor firmeza al busto. El strophium y la mamillare eran también dos prendas interiores utilizadas por las mujeres. Estas eran más semejantes a los corpiños actuales. Estaban compuestas por tiras de cuero que cubrían el busto sosteniéndolo y afirmándolo.En murales podemos ver el equivalente a bikinis. Sabemos que estos eran utilizados en competencias atléticas por las mujeres dado que las pinturas encontradas las simbolizan cargando una rama de laurel.














El Calzado





El calzado más común entre los romanos era la sandalia (solea) atada con unas correas (corrigia) constituyendo el conjunto la caliga. Pero se usaba también el calceus, especie de zapato con algunas variedades y que llevaban los senadores y otros magistrados (éstos, de color rojo y aquéllos, negro) y el campagnus o bota más grande, propia también de nobles. El coturno estaba de uso entre los romanos, lo mismo que entre los griegos.



Autora: Azahara Martín López (1º bachillerato)






BIBLIOGRAFÍA

· http://www.imperivm.org/articulos/vestimenta-de-la-mujer.html
· Cultura clásica de 3º de la ESO, Editorial Santillana

viernes, 16 de abril de 2010

MÚSICA EN LA ANTIGUA ROMA


Los romanos adoptaron el espíritu musical de los griegos ya que la cultura de estos era muy importante. Los romanos no añadieron nada nuevo en lo que a la música se refiere, pero si la evolucionaron.

La musica se utilizaba habitualmente en grandes fiestas. Eran muy valorados los músicos virtuosos o famosos, añadiendo vertientes humorísticas y distendidas a sus actuaciones. Estos músicos vivían de una manera bohemia rodeados siempre de fiestas.

En los teatros romanos o anfiteatros se representaban comedias al estilo griego. Los autores más famosos fueron entre otros Plauto y Terencio. La tragedia tuvo trascendencia siendo su máximo cultivador Séneca. La música tenía un papel trascendental en estas obras teatrales.

En estos teatros, que imitaban a los griegos, daban conciertos musicales gratuitos. En lugar de componer ellos mismos la música de las puestas en escena, en Roma se asignaba esa tarea a otros creadores. La música no estaba restringida, como en otras culturas, a los hombres. Luciano, el escritor, elogia las habilidades como cantantes y tocadoras de cítara de las mujeres aristócratas como así también de las cortesanas.

A partir de la fundación de Roma sucede un hito musical, los ludiones. Éstos eran unos actores de origen etrusco que bailaban al ritmo de las tibiae, una especie de aulos. Los romanos intentan imitar estos artes y añaden el elemento de la música vocal. A estos nuevos artistas se les llamó histriones, que en etrusco, significa bailarines.

Una vez consolidado el imperio romano, llega la inmigración que enriquece considerablemente la cultura romana. Fueron relevantes las aportaciones de Siria, Egipto y las que provenían de la Península Ibérica, actual España. Vuelven a aparecer antiguos estilos como la citarodia (versos con cítara) y la citarística (cítara sola virtuosa). Eran habituales los certámenes y competiciones en esta disciplina. A pesar de esto, no está claro que Roma valorara culturalmente a la música.

Instrumentos

La mayoría de los instrumentos romanos habían sido tomados de otras culturas, y como era obvio, de Grecia, pero se destacaron en la fabricación y uso de:

· trompetas rectas, porque conocían el arte del torneado de los metales. Fue así que proliferaron las variantes: rectas, curvas, de boca ancha como un dragón, etc., que recibieron nombres como lituus, buccina, tuba o cornu.

· Asimismo tenían conocimiento y usaban una especie de órgano primitivo que se accionaba por un fuelle ejecutado en el circo, animando los espectáculos de gladiadores o de cristianos arrojados a las bestias. Este órgano hidráulico aparece registrado en los textos de los primeros padres de la Iglesia Cristiana, como San Agustín.
· En cambio, los instrumentos de cuerda, provenían también de Grecia, pero de zonas de Oriente más alejadas. De allí llegaron arpas, laúdes y cítaras.

· Las percusiones sólo se utilizaban para dar ánimo a los soldados en combate.


Es bien sabido que, al margen de las referencias visuales de los estandártes, los romanos hacían uso de diferentes instrumentos -además, por supuesto, de la propia voz de sus oficiales- para transmitir las órdenes durante el combate.



Música en la actualidad con letras en latín


En la actualidad hay una escasa cifra de artistas que se atreven a componer algunas de sus canciones en latín. Algunos de esos artistas son los siguientes:

· Eithne Patricia Ní Bhraonáín, artista irlandesa, mas conocida como Enya. Watermark es el disco con el que se dio a conocer a escala mundial. Es un trabajo que contiene canciones en latín como «Cursum perficio».

· Franco Battiato. Cantautor, músico y director de cine italiano. Incluyó en uno de sus discos, Caffé de la Paix, una canción con letra en latín (Delenda Carthago)

· Un grupo español muy famoso en la época de los 70, Mocedades, incluyó en su primer disco una canción en latín llamada Pange lingua


Autora: Sara Sosa García (1º bachillerato)


Bibliografía

· http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_en_la_Antig%C3%BCedad

· http://viapraetoria.wordpress.com/%C2%BFsilbatos-en-el-ejercito-romano-instrumentos-musicales-en-el-campo-de-batalla/

· http://www.culturaclasica.com/musica/musica_latina.htm

· http://www.hagaselamusica.com/ficha-periodos-musica/musica-antigua/antigua-roma/

jueves, 15 de abril de 2010

DÍAS FESTIVOS EN ROMA

FIESTAS ROMANAS.

Las festividades romanas consistían en uno o varios días de celebraciones consagrados a los dioses. Los cultos y sacrificios servían para el mantenimiento de la armonía con los dioses, por lo que, la mala suerte, enfermedades, catástrofes naturales, derrotas en la guerra… eran hechos anormales, consecuencia de una mala relación con los dioses. Por lo que se hacían sacrificios, oraciones y procesiones.
Una fiesta que coincidía en todos los meses, eran las Calendas; que se celebraban en todos los inicios de los meses, el primer día de cada mes.

Enero .

Era el mes dedicado a Jano, se le dedicaban todas las mañanas (Ianus matutinus).
Su templo que tenía doce puertas correspondientes a cada uno de los meses del año, permanecían abiertas durante los tiempos de guerra y cerradas cuando la paz reinaba en el imperio. Los días de fiestas de este mes eran: 1, 5, 6, 9, 11, 12, 13, 15, 22, 24, 25 y 27 de enero.
La más conocida y destacada es:
1 de enero (Año nuevo).
El año nuevo se consolidó, a comienzos del Imperio Romano, por el dios Jano, el que mira atrás y hacia delante, al final del año terminado y al comienzo del siguiente.
Enero se consagró a él y el sacerdote ofrecía: cebada, sal y una tortilla con queso, harina, huevos y aceite preparados en el horno.
Era costumbre invitar a amigos e intercambiar un vaso con miel, dátiles e higos: Para que el año dulce como empezó, pueda continuar. Se entregaban ramitos de laurel para augurar fortuna y felicidad. Y, también este día estaba dedicado al perdón y a los sentimientos de amistad que se manifestaban en cambio de obsequios y presentes.

Febrero.

Dedicado a la diosa Februa.
Era el mes por excelencia de las purificaciones. Tenían lugar grandes fiestas y procesiones en Roma en las que se limpiaba la ciudad de toda clase de inmundicias esparciendo en los lugares aseados sal caliente.
Este mes, fue añadido al final del año por Numa Pompolio, y en la época de los decenviros fue colocado en el lugar que ocupa actualmente.
Los días de fiesta de este mes eran: 1, 2, 3, 5, 6, 7, 10, 13, 15, 17, 19, 21, 22, 23, 24 y 27 de febrero.

Marzo .

Antes de establecerse el calendario juliano, marzo era el primer mes del año, dedicado a la Diosa Madre, que recibía diversos nombres según los lugares en que se le invocara. Era también el mes de las mujeres.
En este mes se celebraban diversas fiestas y solemnidades de carácter religioso, como las Matronales, liberales, las de Minerva y las Hilarías.
Las mujeres se ocupaban de servir las mesas de los criados y los esclavos; se otorgaban los arrendamientos públicos y, los nuevos magistrados escogían este mes para iniciar el ejercicio de sus funciones. Además se celebraba la fiesta de los escudos sagrados.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 5, 6, 14, 15, 16, 17, 19, 22, 23, 24, 25 y 27 de marzo.

Abril.

Significa abrir, por que en esta época es cuando la tierra se abre para recibir en un seno la semilla que producirá óptimos frutos. Este mes estaba dedicado a Venus, diosa de la belleza y nacida de la espuma del mar.
Los romanos ponían este mes bajo la protección de Venus celebrando muchas fiestas en homenajes a Cibeles y Ceres para honrar la fecundación de la tierra. Y el vino elaborado con uvas del año anterior era probado por primera vez en abril.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 4, 10, 11, 12, 13, 14, 19 , 21, 22, 23, 24, 25, 28 y 30 de abril.

Mayo.

Mes de festividades consistentes en juegos florales y lemulares.
Organizaban en este mes numerosas ceremonias para festejar el renacimiento de la vida vegetal. El día 1º. Se efectuaba la dedicación del templo de Maia; el día 3 terminaban las florias; el 12 había solemnes juegos en el Circo en honor de Marte y el 23 se conmemoraba la invención de la trompeta por Vulcano. Este mes se colocaba bajo la protección de Apolo, representándose por un hombre de mediana edad sosteniendo sobre su cabeza una cesta llena de flores.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 3, 7, 9, 12, 14, 15, 17, 19, 20, 21, 23, 25, 29 y 30 de mayo.

Junio.

El nombre del mes viene de la diosa Juno, a quien estaba dedicado, representaba la naturaleza y presidía el matrimonio. En los primeros días del mes, algunos pueblos celebraban toda clase de festivales en honor a esta, efectuándose sacrificios, danza y solemnidades en el Circo. Al mes de junio se le representa como una joven desnuda que señala con el dedo un reloj solar, para significar que el sol comienza a bajar, y teniendo en la mano una antorcha encendida como símbolo de los colores de la estación.
El mes de junio no tiene excesivas fiestas, ya que el tiempo de siembra ha pasado y aún no es llegada la época de la siega, aun así un acontecimiento importante sucede en los cielos: el solsticio de verano. Esa noche, conocida actualmente como noche de San Juan, todos los pueblos estallaban en fiestas.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 4, 5, 7, 8, 9, 11, 13, 20, 23, 24, 25, 26 y 30 de junio.
La más conocida y destacada es:
23 de junio (solsticio de verano).
Se celebra el matrimonio de Júpiter y Juno, cuya unión y fecundidad están simbolizadas por el roble.En este día se celebra el día de Servio Tulio, nacido del fuego y amado por la diosa Fortuna. Los hijos nacidos de estas fiestas son considerados protegidos de la diosa.Pero además de fiesta del fuego, es también una fiesta acuática en la que se paseaban en barcas adornadas con flores.La tradición es de mantenerse toda la noche en vela y encender hogueras para que la fuerza del Sol no decaiga. Estas hogueras han de ser saltadas en número impar de veces, especialmente tres o siete.

Julio.

Mes consagrado a Minerva.
En este mes se celebran grandes festejo. Uno de ellos, consistía en un gran banquete que se ofrecía a todos los jóvenes de la aldea, los cuales comían sentados alrededor de una fogata mientras algunos ancianos ejecutan melodías románticas y típicas de la región; cuando terminaban de comer los jóvenes se ponían en fila al lado derecho y las muchachas del lado izquierdo. Cada joven escogía a una de ellas y si la muchacha no lo rechazaba eran novios durante un año para contraer matrimonio al siguiente.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 5, 7, 8, 15, 16, 18, 19, 20, 21, 23 y 25 de julio.

Agosto.

El segundo día de este mes era festivo para conmemorar la conquista de la Hispania, el 17 se celebraban las portumnales; el 19, día en que murió Augusto, los vinales; el 25, las opiconsives, y el 27 las vulturnales.El mes estaba dedicado a la diosa Diana. Los días de fiestas de este mes eran: 1, 2, 12, 13, 14, 15 ,17, 19, 21, 23, 24, 25 y 27 de agosto.

Septiembre.

Estaba consagrado a Vulcano. El día de las calendas de Septiembre se rendía homenaje a Júpiter, en su templo de Capitolio, a fin de obtener un invierno benigno y favorable a la germinación de las plantas y los minerales.También, en este mes se hacian juegos en honor de los tres protectores de la ciudad, Júpiter, Juno, y Minerva y consistían en carreras a pie y en carros, luchas, combates de gladiadores, ejercicios gimnásticos, representaciones dramáticas…
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 3, 4, 5, 6, 7, 10, 13, 17, 20 y 23 de septiembre.

Octubre.

Este mes era pródigo en toda clase de festividades, todas ellas en relación con la agricultura.
Se caracterizaba sobre todo por la vendimia, verificándose además las fiestas llamadas Meditrinala y Fontinalia.
También a los niños y jóvenes de la familia.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 2, 4, 5, 10, 11, 12, 13, 15, 18, 19 , 20 y 26 de octubre.

Noviembre.

Desde el punto de vista religioso, era el mes del año menos. Los romanos se dedicaban a arar y sembrar la tierra. En este mes se efectuaban en el Circo las fiestas plebeyas para celebrar la reconciliación de patricios y plebeyos. También se dedicaba a Feronia diosa compañera de Diana, Ceres, Fortuna y Flora; protectora de fertilidad y la abundancia.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 4, 8, 13 y 22 de noviembre.


Diciembre.

En el mes de Diciembre tienen lugar las fiestas más explosivas y transgresoras del calendario romano, las Saturnales.
Es también el mes del solsticio de invierno, el tiempo cósmico que señala el nacimiento de los dioses solares.
Los días de fiestas de este mes eran: 1, 5, 11, 13, 14, 17, 18, 19, 21, 22, 23, 25, 26, 28 y 31 de diciembre.
Las más conocidas y destacadas son:
23 de diciembre:
Solsticio de Invierno. El Sol comienza su ascensión, el tiempo de luz irá creciendo desde ahora hasta alcanzar su cenit en el solsticio de verano. Este solsticio de invierno, es considerado como la "puerta de los dioses", el acceso al reino de la luz. Es el momento de sembrar para más tarde, recoger.
31 de diciembre:
Noche víspera de las Strenas. Se celebraba con fuegos y enorme bullicio el fin del año. Era una fiesta catártica y de renovación en la que se hacían ofrendas a la diosa Strenia, bajo cuyo auspicio se inicia el Año Nuevo.


Autora: Alejandra Ruiz Quesada. ( 1º bachillerato)

Bibliografía.

* http://www.tarraconensis.com/fiestasromanas.html
* http://www.editorial-na.com/articulos/articulo.asp?art=35
* http://es.wikipedia.org/wiki/Fiestas_romanas


LA MUJER EN LA ANTIGUA ROMA


El papel de la mujer.

La ley consideraba a la mujer durante su existencia como un ser menor, que pasaba del poder paterno al poder de su esposo, y si quedaba viuda, al poder de su hijo mayor.
Una mujer pasaba a la edad adulta a los catorce años, edad a la que todos la llamaban “señora”. Desde los doce muchas de ellas tenían otorgadas un marido elegido por su padre. Al marido se le cosideraba el dueño de su esposa, de sus hijas y de sus criados.
A la mujer se la valoraba como una compañera y cooperadora del hombre romano. Ésta participaba como matrona y dueña en la vida social de la casa, salía a comprar libremente y acompañaba al marido a los banquetes, compartía con él la autoridad sobre los hijos y criados y participaba en la dignidad de su marido en la vida pública. De cualquier manera, la mujer se encontraba siempre en un segundo plano, inferior al hombre, no tenía derechos y no se le premitía participar en la política, en la literatura, ni tampoco podía ser cabeza de familia.
Las mujeres ricas no tenían obligaciones como amas de casa, ya que su marido era el que daba las órdenes a sus esclavos. Éstas ni siquiera debían molestarse en vestirse ni asearse, sus criadas se encargaban de ello. Por otro lado, su libertad era relativa porque siempre estaban acompañadas por sirvientes y señoritas de compañía, sólo así se les permitía visitar a sus amigas.
Las mujeres romanas de clases altas adquirieron ciertos derechos, como el de poseer, heredar y disponer de propiedades, y cierta libertad a la hora de acudir a carreras o al teatro en el que las mujeres tenían asignadas determinadas secciones.
Cuando la mujer era rica por herencia del padre, tenía una mayor libertad a la hora de administrar sus bienes. Si quedaban viudas, podían disponer de su fortuna como quisieran, lo que las hacía mucho más libres que cualquier mujer casada.
El único momento en el que las mujeres eran libres era durante las Bacanales, ceremonias en las que bebían vino, algo que tenían prohibido, y practicaban sexo tanto con hombres como con mujeres. Estos ritos demuestran que el papel de la mujer era el de la procreación y la reproducción, sin darle ninguna importancia al amor ni al erotismo.
Es cierto que la mujer romana tenía más libertad que la mujer griega, lo que se manifiesta en que en Roma, muchas mujeres rompieron las trabas impuestas a su sexo, y son muchos los casos de mujeres que se interesaron por la marcha de los asuntos del mundo y llegaron a tomar parte activa en este tema.

Educación.

En la época infantil, niños y niñas se criaban juntos. Cuando las niñas crecían, si eran de buena familia, su padre contrataba a preceptores particulares y seguían recibiendo conocimientos sobre literatura latina y griega. También aprendían a bailar, cantar y a tocar la lira. Muchas de ellas tenían acceso a la educación, ya fuera assistiendo a escuelas elementales o por medio de tutores privados. No era raro que tuvieran conocimientos en geometría o en filosofía. Además de la educación intelectual, las mujeres se dedicaban a tareas más delicadas como bordar o hilar.


Matrimonio,familia y divorcio.

Solamente los miembros de las familias patricias (los patricios eran los descendientes de los primitivos romanos, y constituyen la aristocracia de la sangre) tenían el derecho de contraer una unión reconocida por la ley.
Las mujeres se casaban, generalmente, entre los trece o diecisiete años.
En la relación matrimonial ambos tenían siempre que estar de acuerdo, y ésta no cesaba hasta que una de las dos partes lo decidía así. De todas formas, era más frecuente que el que tomara la decisión del divorcio fuera el hombre, aunque la mujer también lo podía hacer siempre que quisiera. En este caso, se mantiene la igualdad entre hombres y mujeres.
Dentro de la casa familiar, la mujer debía vivir una vida de abnegación, obediencia y trabajo. La mujer libre no se veía obligada a cualquier tarea, ya que las tareas serviles las cumplían las sirvientas. El ama de casa solamente se encargaba de hilar y tejer.
A pesar de las tareas que se le atribuían a la mujer, ésta estaba rodeada de respeto, y actuaba como ama de sirvientas, hijas y nueras. Tambíen dirigía la educación de sus hijos pequeños y hablaba a menudo con su marido, contándole sus sueños, intuiciones y presagios mientras él la escuchaba con gran interés, pues eran hombres de conductas muy supersticiosas.
La mujer debía ser fiel a su marido, ya que el adulterio le estaba castigado con la muerte, puesto que no era considerada una falta moral, sino religiosa porque se entendía como un engaño a los dioses domésticos. Sin embargo, los hombres sí podían buscar, sin vergüenza, la compañía de otras mujeres de baja condición, prostitutas o sirvientas. Los hijos fruto de esta unión no tendrían derecho a participar en la comunidad religiosa y serían tratados como extranjeros.
Las mujeres que no estaban integradas en un círculo religioso, esclavas o libertas que no estaban casadas podían disponer de sí mismas libremente, que nadie les reprochara nada. En cuanto a las matronas, ellas no podían hacer lo mismo.

Autora: Ángeles Díaz Mateos (1º bachillerato)



BIBLIOGRAFÍA


http://www.culturaclasica.com/mujerantiguedad/mujerromana1.pdf

http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/2_publico/espb161ca7.php

http://www.portalplanetasedna.com.ar/roma9.htm

http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/antigua/roma/mujeres/mujer_1.htm

http://www.saber.golwen.com.ar/roma2.htm

http://www.santiagoapostol.net/latin/sociedad.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Familia_romana

martes, 2 de marzo de 2010

Arquitectura y urbanismo. Vías de comunicación.



ARQUITECTURA Y URBANISMO EN ROMA



Las aportaciones más características de la tecnología romana tuvieron lugar en la arquitectura y en la agricultura. Su espíritu pragmático alcanzó un claro exponente en ambas técnicas.
Los romanos no fueron los primeros en construir puentes, ni acueductos o calzadas, pero sus obras son realmente únicas, tanto por su calidad como por su tamaño. La construcción de estas obras así como los anfiteatros, los teatros, las termas o las basílicas exigió el desarrollo del arco y de la bóveda que más tarde en la Edad Media será aprovechado por el arte gótico.


En Roma, los ingenieros se encargaban, a diferencia de lo que ocurre hoy en día, tanto de la obra como de la maquinaria. Durante la República no existió distinción entre la ingeniería civil y la militar. En época imperial el ejército se fue haciendo cargo cada vez con más frecuencia de muchos proyectos de ingeniería. En un principio estos eran de carácter militar, pero en el siglo II las obras públicas llegaron a depender en buena medida de los ingenieros militares y de su experiencia práctica. En las provincias, y sobre todo en época de Adriano, el ejército intervino cada vez más en los proyectos civiles.



Ya hemos dicho anteriormente que los romanos obtuvieron sus mayores logros en el desarrollo técnico de la arquitectura. Sus edificios públicos (teatros, anfiteatros, termas, basílicas) sus acueductos, sus puentes, sus calzadas demuestran -hasta qué punto dominaron los romanos los principios básicos de la ingeniería. Comprendieron que antes de construir había que realizar un estudio del terreno y, sobre todo en el caso de los acueductos y las calzadas, aceptaron la necesidad de adaptar sus esquemas y planes de trabajo a las necesidades locales. También supieron que, en especial para las calzadas, cera preciso proteger los cimientos del agua. Perfeccionaron el arco y se dieron cuenta de que tallando las dovelas con toda perfección se conseguía que el semicírculo de piedra soportara eternamente cualquier peso. La aplicación de todos estos principios hizo que construyeran numerosas obras de valor incalculable, muchas de las cuales han perdurado hasta nuestro días y nos sirven de testimonio de su gran hacer.



Para los romanos la arquitectura fue esencialmente utilitaria. Los templos no fueron, como en Grecia, los edificios principales. Lo eran las basílicas, las termas, los teatros, los anfiteatros, los acueductos, las cloacas. Se perseguía la comodidad material.



Las exigencias de las conquistas impulsaron a los romanos bien a ampliar las ciudades existentes, bien a crear otras nuevas. Para ello se vieron obligados a establecer una verdadera doctrina del urbanismo que facilitara a prior¡ soluciones uniformes para todos los problemas prácticos.
Los romanos consideraban que una ciudad regular quedaba siempre inscrita en un cuadrado o rectángulo atravesado por dos vías perpendiculares. Una de ellas, la de orientación norte - sur recibía el nombre de cardo, la otra, con orientación este - oeste, se llamaba decumanus. Para trazar ambas calles se utilizaba la grema. Ésta debía ser colocada en el centro de lo que iba a ser la nueva ciudad después de que el fundador de la misma, el magistrado nombrado a tal efecto, hubiese tomado los auspicios y comprobado con ellos que los dioses no se oponían a su fundación. Al final de ambas calles se hallaban las puertas principales de la ciudad. Este tipo de trazado sólo podía aplicarse a terrenos libres y sin accidentes demasiado acentuados. Era el sistema al que recurrían cada noche los soldados para levantar el campamento.



Pero la rigurosidad geométrica de las fundaciones de este tipo no se puede explicar sólo desde el punto de vista militar. Existían también consideraciones religiosas. Fundar una ciudad era un acto sagrado y se realizaba llevando a cabo diferentes ritos.




VÍAS DE COMUNICACIÓN



Para comunicar unas ciudades con otras, los romanos desarrollaron un amplio sistema de comunicaciones a base de calzadas. Éstas llegaron a alcanzar con el ingenio romano sus más altas cotas de perfección. En un principio las calzadas principales se construyeron por y para el ejército, para facilitar sus desplazamientos. Por ello algunas se adentran más allá del dominio romano, hasta los territorios hostiles del otro lado del limes. Las primeras vías comunicaron Roma con las colonias militares que jalonaban su expansión en la península itálica. En época de César, Italia estaba ya llena de vías que comunicaba Roma con las principales ciudades. Fuera de Italia el número de vías fue reducido antes del Imperio y tenían carácter exclusivamente militar. Con el tiempo, su uso no fue reservado sólo a los militares. Las sustituyeron también los viejos senderos mejorando las comunicaciones dentro del imperio tanto para el ejército como para el gobierno, el comercio y la población en general. Algunas, incluso, se hicieron con fines puramente comerciales.


Las calzadas romanas son famosas por la rectitud de su trazado. Seguían siempre las rutas lo más directas posibles y corrían prácticamente en línea recta durante largas distancias. Aún no se ha explicado de forma satisfactoria cómo eran trazadas las rutas que seguían las calzadas. Su trazado incluía dos tareas diferentes: por una parte había que establecer la ruta a seguir, por otro había que transformar esa ruta ideal en una ruta práctica.



Desde el punto de vista técnico Ulpiano distinguió tres tipos de vías: via terrena, que era una pista de tierra batida y nivelada, via glarea strata, una pista con calzada recubierta de gravilla, y via silice strata, pista pavimentada con piedra. Los romanos desarrollaron especialmente este último tipo.



Para la construcción de la vía se excavaba primero un fosa del ancho de la vía, a ser posible hasta que se encontrara roca. Se nivelaba el fondo de la fosa y se recubría con arena y mortero y, si era posible, se echaban también estacas con el in de aumentar su resistencia. El tipo de cimientos podía variar de una zona a otra en función de los distintas calidades del terreno. Sobre esta base se disponían cuatro capas superpuestas de mampostería que ocupaban de metro a metro y medio. Esas capas eran de abajo a arriba:
- Statumen: piedras planas unidas mediante mortero o arcilla. Tenía un grosor de 0'30 0'60 cms.
- Rudus o fuderatio: fina capa de hormigón formado por guijos de piedra cascada y fragmentos de ladrillo. Su grosor, er a de 0225 cms
- Nucleus: hormigón más fino que el anterior mezclado con grava o arena. Tenía un grosor de 0'30 a 0'S0 cms..
- Summum dorsum: losas poligonales en las viae silice stratae o guijarros en las viae glarea stratae. Las losas no eran como nuestros adoquines sino que tenían una forma puntiaguda por abajo para que se agarraran con más firmeza al nucleo.



La forma de las calzadas era un poco combada o ladeada para que el agua escurriera y no quedara en la superficie. El agua se recogía en unas fosas laterales construidas para ello.



El punto de partida de las vías era una columna de mármol revestida de oro, el miliarium aureum, que se hallaba enel foro romano. El sistema de estas vías era radial, como lo es hoy, por ejemplo, el sistema de carretras española. Las distancias eran marcadas por miliarios, monolitos de formas cilíndrica y de unos dos metros de altura. En ellos se advertía la distancia entre aquel punto de la vía y el de partida.



En ocasiones, para hacer la via había que salvar un rio. Para ello era necesario la construcción de puentes. En un primer momento los puentes eran de madera. El primer puente de piedra fue el pons Aemilius, construido en el siglo II a.C. en Roma. Hubo que esperar hasta el año 109 para que se levantara un puente fuera de la ciudad ubicado en el trazado de una vía. Se trata del puente Mulvius, en la via Flaminia. Para construir los cimientos idearon un sistema de secado que aún hoy se emplea aunque con algunas mejoras técnicas como son las bombas de achique.




LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA EN ROMA

SITUACIÓN DE LA CIENCIA Y DE LA TECNOLOGÍA EN ROMA
A mediados del siglo II a.C. los imperios helenísticos habían caído en la anarquía y experimentaban el impacto del poder de Roma, que los había ido asimilando a su imperio poco a poco. La extensión de este imperio tuvo sobre la cultura un efecto muy distinto al producido anteriormente por las conquistas de Alejandro Magno. El ímpetu de la civilización griega ya había pasado. Su cultura y su arte se encontraban en decadencia.
Grecia llegó a alcanzar en su día un, gran florecimiento intelectual. En el ámbito de las ciencias, los griegos no sólo divulgaron los conocimientos científicos desarrollados por otros pueblos, sino que también los ampliaron. Los griegos, a través de la escuela jonia del siglo VI a.C. adoptaron los conocimientos técnicos de los antiguos imperios egipcio y mesopotámico y los hicieron avanzar hasta dar lugar al nacimiento de la ciencia moderna. Sin embargo, los romanos entraron en escena en una época de decadencia. Este hecho unido a su mentalidad eminentemente práctica y utilitarista, que no se vio en modo alguno seducida por las ciencias más que en sus posibilidades de aplicación práctica, motivó que su desarrollo intelectual fuera, al contrario que el griego, casi nulo. No existió una ciencia, ni siquiera una técnica propiamente romana, a no ser el derecho. Su producción científico - técnica se limitó a adaptar en prosa o en verso lo conseguido en Grecia.

CAUSAS DEL ESCASO DESARROLLO CIENTÍFICO ROMANO

Las ciencias sufrieron en Roma un estancamiento del cual es costumbre culpar al espíritu pragmático romano. No obstante, ésta no fue la única causa de tal situación. Otras razones que contribuyen a explicar la situación de decadencia científico - técnica son las siguientes: inercia.
1- La crisis general de la sociedad clásica, derivada de la acumulación del poder en manos de unos cuantos ricos.
2- El carácter esclavista de la sociedad romana: la existencia de numerosos esclavos dispensaba la búsqueda de mejoras mecánicas. El avance de la técnica habría hecho tambalear el sistema socioeconómico romano al hacer innecesario gran parte de 1a mano de obra.
3- El embrutecimiento general de la población esclava. Su empobrecimiento hizo descender la demanda de mercancías, lo cual empeoró aún más la situación de comerciantes y artesanos.
4- El carácter guerrero del pueblo romano: Roma se dedicaba especialmente a la guerra y a su expansión por el mundo mediterráneo.
5- La falta de consideración social en Roma por cualquier actividad científica o tecnológica. El trabajo manual era considerado degradante y el trabajo pagado se consideraba una humillación. Sin embargo hubo figuras destacadas de la intelectualidad romana que combatieron contra esa desvalorización del trabajo manual como fueron Posidonio o Vitruvio. Este último propugnaba la unión de las ciencias y de la práctica manual en el buen arquitecto
6- El inmovilismo intelectual de tos romanos quienes estaban convencidos de la superioridad griega en todos los campos del saber.
7- La desconfianza por parte del poder político ante los progresos de la ciencia y de la técnica considerados como factor capaz de romper el equilibrio social y económico.

Todo ello creó un ambiente en el cual no había incentivo alguno para el desarrollo de la ciencia y en el que ésta se mantenía por

DESARROLLO DE LAS CIENCIAS EN ÉPOCA ROMANA
Los romanos no absorbieron todos los contenidos de la ciencia griega ni lograron asimilar el grado limitado de unidad que los griegos habían logrado entre teoría y experimentación. Adoptaron el contenido de la ciencia griega, pero no su método. Ello se puede apreciar en el desarrollo de las distintas ciencias. En lugar de un conocimiento enriquecido progresivamente sobre la base de una teoría amplia y de largo alcance, los romanos desarrollaron bien una observación exacta, pero sin motivación intelectual, lo que puede reflejarse en el trato que recibe la naturaleza en el arte de la época de Augusto, bien un conocimiento válido tan sólo por su interés práctico.